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Documento también publicado en:
Topodrilo. No. 48 (septiembre-noviembre de 1997). p. 22-25

 
 
 

Ciberespacio y ética hacker

Hugo Alberto Figueroa Alcántara*


 

Introducción
 

En la época actual, el desarrollo acelerado en los sectores de la computación y las telecomunicaciones ha afectado notablemente el manejo de la información en prácticamente todas las actividades humanas.

Entre otros aspectos, las redes digitales como Internet hacen posible la consulta simultánea de información contenida en el mismo sitio, así como la constante intercomunicación entre seres humanos, sin importar la distancia que los separe.

Esta comunicación impersonal (libre y simultánea) con interlocutores a los que no se ve, oye o se conoce físicamente, aunada a la posibilidad de conocer la información oculta o secreta que grandes compañías y gobiernos poseen, ha hecho florecer una actitudcríticaylibertaria, ante los privilegios que obtienen los poseedores de la información, y ante la veracidad de la misma. 

Tal posición se manifiesta a través de la contracultura digital llamada cibercultura.

En dicho entorno, aparecen grupos con diferentes concepciones acerca del uso de la información digital, entre los que destacan los hackers como uno de los grupos con ideales más optimistas. Así, al igual que en otras etapas de la historia, se han forjado leyendas heroicas protagonizadas por individuos subversivos que buscan cómo recoger información valiosa para su amplia utilización. El hacker se concibe como un ciber-rebelde que utiliza sus cualidades en materia informática para dialogar, jugar y transgredir en el ciberespacio, con el principal fin de democratizar el uso de la información.

Como simpatizantes de la cibercultura, los hackers comparten la fascinación por la alta tecnología y el rechazo a utilizarla convencionalmente. Por ejemplo están a favor de la simbiosis hombre-máquina y dela creación de universosvirtuales.

En este sentido, en el presente escrito se pretende mostrar cómo la ética planteada por los hackers en el manejo de la información, es producto tanto del ambiente cibercultural que se vive en el mundo, como de las propuestas hechas por otros grupos de ciber-rebeldes, que en ocasiones manifiestanotras perspectivas respecto de laética hacker.


 

Cibercultura y contracultura digital
 

A través de distintas épocas, las revoluciones tecnológicas han impuesto modelos de producción basadas en diferentes recursos. Actualmente esa materia abstracta llamada información, es la que dicta numerosos cambios en prácticamente todos los ámbitos de la vida humana (1).

Bajo el influjo de las nuevas tecnologías de la información, se está dando impulso a la llamada economía de redes, que a decir de los expertos, dependerá en gran medida de cuatro grupos de tecnologías: de cómputo, telecomunicaciones, biotecnología y nanotecnología (2).

La nueva economía sustentada en las tecnologías digitales, poco a poco da paso a otras realidades sociales. De la misma forma en que la sociedad agrícola se transformó para para dar paso a la industrial, ahora se gesta una sociedad abierta en donde se presentan fenómenos totalmente nuevos, como el de la cibercultura.

El término cibercultura se refiere, principalmente al impacto social derivado de las nuevas tecnologías vistas desde dos áreas: inteligencia artificial (computación y ciencias de la información) y biotecnología (porque conecta nuestros sentidos a la realidad virtual o al ambiente artificial creado por la computadora, como mecanismo protésico de órganos o sistemas fisiológicos humanos)

La cibercultura puede ser entendida como un proceso de digitalización del mundo, que permite nuevas formas de control sobre el planeta, así como nuevas posibilidades de poderosos vínculos entre seres humanos, naturaleza y máquinas (3). La cibercultura es la cultura de la producción informativa.

En lo que se concibe como un mundo digitalizado, las manifestaciones culturales humanas (música, cine , fotografía, entre otras) pueden analizarse y sintetizarse, porque todas las percepciones del mundo son digitalizadas. Este proceso que experimenta el universo cultural a través del digitalismo -es decir, la sustitución de lo analógico- es lo que alimenta la cibercultura (4).

La cibercultura, al ser un movimiento cultural alternativo, ha provocado grandes innovaciones en cuanto al modo de tratar, manejar y difundir la información, y sobre todo ha implicado una mayor democratización en el manejo de la misma a nivel internacional.

El estilo de vida cibercultural ha implicado una proliferación decomunidades virtuales, las cuales basan su teoría y praxis en los principios de libertad,igualdad yfraternidad, conceptos que han sido, en diferentes perspectivas, los ideales de diversas utopías, movimientos anarquistas y revoluciones, entre ellas, la llevada a cabo en 1789 en Francia.

Las comunidades virtuales pretenden potenciar un ambiente de democracia, educación, ciencia y vida intelectual en donde prevalezca la libertad de expresión, la tolerancia y una diversidad cultural (5).

Los grupos que luchan por tales ideales, tienen sus orígenes en la contracultura, fenómeno social, especialmente juvenil, surgido en las sociedades capitalistas.

La contracultura nace hacia 1950 en Estados Unidos y se basa en la adopción de modelos culturales alternativos (con raíces en el pensamiento libertario, el surrealismo y pensadores como Nietzsche, Reich o Marcuse) que se oponen al contexto establecido por la cultura dominante, sin llegar a propugnar labarbarie o ausencia total de cultura; supone un rechazo u oposición al establishment cultural y ofrece una opción a los modelos conservadores. Ejemplos concretos de este fenómeno son los movimientos beat, hippie y cyberpunk (6).

Vinculados con tales movimientos, se encuentran los grupos de hackers, cypherpunks y zippies -entre otros- , quienes manifiestan concepciones diversas sobre el flujo de la información digital a través de las redes.


 

Crackers, zippies y otros ciber-rebeldes.
 

Todas las tecnologías crean nuevos rebeldes. Al respecto, los utilitaristas ingleses de principios del siglo XIX representan una de las influencias intelectuales más trascendentes.

Como discípulos del filósofo Jeremy Bentham, los benthamitas comprendieron la importancia histórica de la transformación social vivida bajo el influjo de la revolución industrial. En medio del caos que ésta produjo en cuanto a las formas del trabajo, comercialización, valores sociales y fuerzas políticas, los utilitaristas pensaron que tales cambios podían convertirse en progreso, si se aprovechaban con oportunidad (7). Unidos por una lucha para la mejora de los servicios públicos los benthamitas, dieron prioridad a la búsqueda de datos que reflejaran claramente la situación de cada nación, en los diferentes aspectos que la conforman (educación, salud, etc).

Hoy en día, a la sombra de los mass media, la aldea global, el caos, la hiperrealidad y el ciberespacio, los nuevos rebeldes utilizan telecomunicaciones y computadoras bajo la premisa básica de que la tecnología debe servir al hombre.

En este contexto cibercultural, los phreakers, crackers, cypherpunks y zippies, se identifican entre los ciber-rebeldes más representativos. Ellos junto con los hackers constituyen nuevas filosofías, otras interpretaciones sobre las libertades y limitantes en el flujo de la información.

Los phreakers, conocidos como los piratas de las redes telefónicas, constituyen el antecedente más cercano de los crackers (8). John Draper, conocido desde los setentas como Capitán Crunch, descubrió un tono de 2600 hz. de frecuencia, que le permitía realizar llamadas internacionales gratuitas, e indujo a la producción de equipos clandestinos o cajas azules, con las que podían realizarse llamadas internacionales gratuitas (9).

En una línea semejante se encuentran los crackers. Ellos se ocupan depiratear programas, penetrar asistemas privados y en ocasiones, de destruirlos. Además, se muestra como un grupo experto en la inserción de poderosos virus computacionales en la red, con la idea de sabotear al máximo los grandes sistemas. Como ejemplo, baste decir que en los ochenta una plaga de virus transmitidos por computólogos búlgaros a través de discos de software, causó daños en cientos de computadoras personales (10). 

Aunque en muchas ocasiones se piensa que crackers y hackers son lo mismo, en realidad existen ciertas distinciones aunque resulta difícil dibujar claramente la línea divisoria. Más adelante se precisan las diferencias.

Por su parte, los cypherpunks, son tecno-anarquistas que luchan por mantener la privacidad en el ciberespacio, mediante el uso de programas de encriptación que permiten codificar sus mensajes, archivos y otra información digital.

Su interés se centra en el establecimiento de códigos secretos, con el propósito de que la información de cada individuo se pueda conseguir, sólo si el interesado está de acuerdo. Ante todo, buscan garantizar la libertad individual y proteger su privacía dentro de las redes de cómputo.

Durante la primer reunión cypherpunk realizada en otoño del 93,Eric-Hughes presentó una lista de sus deberes, entre los que se encuentra el conocer qué software espía puede ser inutilizado y de qué manera, además de transmitir los datosen forma codificada, para asegurar la privacidad en las redes.

Los cypherpunks están a favor de que la información corra libremente, pero respetándose aquella que se desea fluya de manera interpersonal. Reconocen lo importante que es poner a disposición de la población en general la información de una nación, pero también están seguros de que existen ciertos datos que deben ser de carácter privado. Con base en tales consideraciones, algunos cypherpunks han estudiado la forma en que podría establecerse una criptografía de clave pública, que garantice el anonimato en unasociedadcompletamentedigitalizada,ya que la información personal -datos médicos, créditos, ganancias-, están sin encriptar. Un intento de ello, lo constituye el programa PGP (Pretti Good Privacy), creado por P. Zimmermann.

En esencia, puede afirmarse que los cypherpunks se han convertido en protagonistas de un debate sobre la política de acceso a la información y sobre el problema de la violación de la privacidad en la era digital (11).

Las personas dedicadas al establecimiento de comunicaciones anónimas a través de la red, también son consideradas cypherpunks. 

En el ciberespacio un gran porcentaje de actividades se realizan a través de sobrenombres y seudónimos; el uso de seudónimos es alto en muchos BBS; muchas personas se sienten más cómodas si participan sin que se conozca su identidad real.

Los remailers anónimos -programas que permiten enviar correo electrónico, sin identificar de quien proviene la información- también favorece el anonimato, gracias a que los mensajes se filtran previamente a través de un servidor anónimo. En Internet existen varios de éstos servidores, que están disponibles a todo público (12).

Existen otros ciber-rebeldes, herederos directos de la contracultura de los años setenta: los zippies.

Ellos, al igual que sus antecesores los hippies, utilizan la tecnología como medio para exaltar los valores humanos.

Los neo-hippies de los noventa, muestran un sentimiento comunitario frente a las nuevas tecnologías, frente al ciberespacio. Consideran que las redes como Internet son ambientes para el fortalecimiento comunitario (creación de comunidades virtuales), del pensamiento mágico y de una estética (realidad virtual, holografía), así como para el culto al placer corporal (drogas inteligentes, sexo, música) (13).

En la Encyclopedia Psychedelica,se describe la imagen zippie como el producto de una fusión entre lo tecnológico y lo espiritual, una combinación de la espiritualidad pagana, el hedonismo y el anarquismo (14).

Entre los representantes de esta corriente se encuentra Timothy Leary, visionario y teórico de la cibercultura que muestra al ciberespacio como un espacio mágico en donde la evolución está definida en términos del creciente poder del cerebro.

Para Leary el cerebro humano es el más poderoso control de comunicación que se conoce en el universo; no es un simple órgano, sino una suma de microchips y moléculas, aglutinados en un enorme hardware de neuronas (15), por lo que considera que hacia el año 2000 el hombre estará en posibilidad de operar con neurocanales e implantes para reformatear y editar archivos de su cerebro. Junto con esta habilidad para recibir, procesar y enviar mensajes, Leary asevera que nuestro cerebro cibernético necesitará cierta ración diaria de información digital.

En este escenario donde confluyen heterogéneas ideas ciber-rebeldes, los hackers se conciben como promotores de la descentralización de la información. Se basan en la convicción de que las nuevas estructuras comunicativas favorecen la creación de comunidades virtuales y promueven el ejercicio de una ética que facilite el libre flujo de datos y de ideas a través de las redes.


 

Etica hacker
 

Por lo general las visiones utópicas del futuro se han dividido en dos campos filosóficos: el esquema reversionario -que plantea la conveniencia de regresar a los ambientes naturales- y el de los tecnófilos, que han abrazado la esperanza de un nuevo orden de vida totalmente nuevo, en el que la ciencia y la tecnología dominen de manera permanente las fuerzas de la naturaleza (16).

Para los tecnófilos de los noventa, el progreso podrá lograrse a través de la digitalización de datos; gracias a la computadora personal, millones de personas tendrán acceso a la información de todo mundo, para convertirse en una ciudadadanos del ciberespacio.

Este ideal se percibe más viable a partir de la expansión del ciberespacio, que puede dirigir hacia la conformación de una inteligencia colectiva. Pierre Lévy señala que las nuevas tecnologias de la información podrán ayudar a crear una circulación digital del saber. Partiendo de un análisis antropológico, muestra que el ciberespacio es un espacio del saber, creado a partir de la comunicación abierta, sin límites geográficos y donde es posible la interacción en tiempo real (17). 

Pero todo esto tiene su lado oscuro. Debido a la libertad de la que hablamos, algunos países han intentado evitar el acceso de sus ciudadanos a la tecnología que les permitiría ingresar al ciberespacio.

Otros gobiernos, con fines diferentes, están intentando controlar la información que fluye por Internet. En Estados Unidos se han escuchado voces que indican la necesidad de controlar la documentación erótica o pornográfica que hay en la red.

En contraposición a acciones como éstas, los hackersopinan que el acceso a la información debe ser libre, se toman ese derecho por su cuenta y se dedican a navegar por la redes de computadoras y a penetrar las bases de datos y los sistemas informáticos de todo el orbe (18).

Debido a lo difícil que es diferenciar las actividades de crackers y hackers, muchas veces a éstos últimos se les atribuye actividades delictivas en la red, del robo y/o destrucción de información (19). Sin embargo, los hackers se han planteado una ética que pretende liberar la información, antes que realizar acciones ilícitas.

La idea de ética hacker es formulada por vez primera en el libro de Steven Levy publicado en 1984 (Hackers : heroes of the computer revolution), en donde señala que:

·El acceso a las computadoras debe ser ilimitado y total.

·Toda la información debe ser libre

·Es necesario promover la descentralización

·Los hackers deben ser juzgados por su labor, no por su raza, edad o posición. Su labor se centrará en el logro del libre acceso a la información. (20).

Los hackers forman una élite de la informática que tiene la plena convicción de que toda la información debe ser libre y por lo tanto, las redes también deben serlo. 

Una de sus actividades más comunes es demostrar la factibilidad de invadir sistemas de cómputo, para demostrar su fragilidad. 

Por ejemplo, los hackers alemanes del Chaos Computer Club de Hamburgo penetraron al sistema hacendariode la localidad, para retirar algunos marcos. Al día siguiente los devolvieron e informaron sobre las fallas del sistema. Por situaciones como ésta, los hackers se han dado a conocer como los Robin Hood de la cibercultura.

Ellos consideran que el ciberespacio es controlado por grandes multinacionales de las comunicaciones y de la informática, con base en el ejercicio de políticas antisociales, pues afirman que estas empresas mantienen sus equipos más avanzados lejos de la mayoría de la gente. Piensan que otro tipo de apropiación tecnológica es la ejercida por las compañías telefónicas,quienes cobran precios muy altos por sus servicios.

Esta limitación tecnológica ejercida sobre gran parte de la población, ha originado una lucha permanente por parte de los hackers. Uno de ellos menciona que su crimen es atraer a gente nueva al arte del hacking, para que luche por la libertad en el ciberespacio y asegura que aún cuando la humanidad los juzga de criminales, no tardará mucho en reconocer que esto no es verdad (21).

Los ideales de hackers guardan gran correspondencia con la inteligencia colectiva que menciona Lévy, con la instauración de un espacio en donde la inteligencia se distribuya en todas direcciones y dé origen a un medio de discusiones plurales. Sin embargo, esta visión de libertad en la información, plantea diversas interrogantes acerca de cómo regular la propiedad intelectual.

Aspectos como éste requieren especial atención, sobre todo por las características que reviste el flujo de información en el entorno digital. Mientras esto se analiza en el mundo, los ciber-rebeldes crean sus propias reglas y los hackers luchan por una utopía más: por la libertad de la información.


 

REFERENCIAS
 

1. Echeverría, J. "El paradigma digital". En Bitniks, N&ordm. No. 1 (1996).p. 66.

2. Seliwartz, Peter. The long boom : a history of the future, 1980-2020.

Disponible en: http://wwww.wired.com/wired/5.07/index.html

3. Escobar, Arturo. “Welcome to Cyberia”.En Current anthropology.Vol. 3, no. 3. (June 1994).p. 214.

4. Contreras, Fernando R. Aproximación a una semiótica de la cibercultura.

Disponible en: http://www.cica.es/aliens/gittcus/contreras.html

5. Reingold, Howard. “The virtual community : searching for connection in a computerized world”. En FID news bulletin. Vol 44, no. 7-8 (jul.-ago., 1994). p:147.

6. Leary, Timothy Francis. Chaos & cyber culture. Ronin, Berkeley, California,1994.p. 81.

7. Roszak, Theodore. El culto a la información. Grijalbo y Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, México, 1990. p. 190.

8. Rheingold, Howard. The virtual community : homesteading on the electronic frontier. Harper Perennial, New York, 1994. p. 255.

9. Lemos, André L. Ciber-rebeldes.

Disponible en: http://www.facom.ufba.br/pesq/cyber/lemos/rebelde.html

10. Buick, Joanna. Introducing cyberspace. Totem Books, New York, 1995.p. 152.

11. Mayo, José A.“La contracultura digital”. En El Viejo topo. No. 72 (feb., 1994).p. 30.

12. Cavazoz, Edward A. Cyberspace and the Law : your rights and duties in the on-line wold. MIT, Cambridge, 1994. p. 16.

13. Lemos, André L. Cibercultura e baianidade

Disponible en:http://www.facom.ufba.br/pesq/cyber/lemos/baiana.html

14. Marshall, Jules. Zippies!

Disponible en: http://www.wired.com/wired/2.05/features/zippies.html

15. Leary, Timothy, Op. cit.,p. 6.

16. Roszak, Theodore., Op. cit., p, 178.

17. Lévy, Pierre. La intelligence collective : pour una anthropologie du cyberspace. La Decouverte,Paris, 1995.

18. Mayo, José A. Op. cit., p. 31.

19. Goodman, Danny. Living at light speed : your survival guide to life on the information superhighway. Random House, New York , 1994. p. 167.

20. Mondo 2000 : a user’s guide to the new edge. Harper Collins, New York,1992. p. 132.

21. Techno Man. “Etica y sentimiento de un hacker”. En El Viejo topo. No. 72 (feb., 1994). p. 41.