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La sociedad de la información, ¿concepto o quimera?

 

Dr. Jan Steyart & Dr. Nick Gould

Email: J.Steyaert@fontys.nl

 

El surgimiento del concepto de Sociedad de la Información, puede ser rastreado en la investigación social realizada durante los últimos años de la década del sesenta y comienzos de los setenta, principalmente por Alain Touraine y su contraparte estadounidense Daniel Bell (Bell 1973; Touraine 1969). Ambos analizaron los cambios sociales y económicos en la sociedad de ese tiempo y utilizaron la categoría de post-industrialismo, para indicar que una nueva era estaba aproximándose.

En su análisis, Touraine se enfocó en los cambios en las relaciones de poder entre las clases sociales, y en la aparición de una nueva clase social de tecnócratas, la cual consideró que llegaría a ser dominante.

Bell analiza el desarrollo económico e industrial en la sociedad occidental (EE.UU.) como preparando el camino hacia la próxima fase de la sociedad pre-industrial e industrial. El enfoque principal dentro de la sociedad pre-industrial consistía en la cosecha o explotación de recursos naturales, principalemente a través de la minería, pesca y agricultura. En la sociedad industrial, el enfoque cambió hacia la manufactura de bienes (commodities). En la sociedad post-industrial, Bell predijo que información en todas sus formas sería el principal enfoque de la economía: "en la sociedad capitalista el eje institucional ha sido la propiedad privada y en la sociedad post-industrial es la centralidad del conocimiento". (Bell 1973, p. 113).

Tanto Touraine como Bell identificaron a la información como un ingrediente clave en la sociedad post-industrial. Tal como fue descrito por Negroponte, la situación central de la economía ya no se encontraría en la tranformación de átomos, sino en el procesamiento de bits. (Negroponte 1995).

 

Del post-industrialismo a la sociedad de la información

El concepto de sociedad de la información no figura entre los primeros trabajos de Alain Touraine o Daniel Bell. Ambos se refirieron a los cambios en la sociedad como post-industrialistas. Se requeriría de un poco de arqueología en los archivos de las publicaciones científicas para determinar a quién atribuir crédito por acuñar el concepto de la sociedad de la información. Uno de los candidatos más fuertes es sin duda Yoneji Masuda, una de las personas que desarrolló la política japonesa para la sociedad de la informacion: el objetivo nacional de Japón hacia el año 2000, (Masuda 1983).

El concepto de la sociedad de la información y el escenario futurista de la política japonesa fueron adoptados con mucho entusiasmo por visionarios occidentales como Alvin Toffler, John Naisbitt y más recientemente Nicholas Negroponte (Toffler 1981; Naisbitt 1982; Negroponte 1995). Todos contribuyeron a la popularización de las ideas de Touraine y Bell y a la diseminación del concepto de sociedad de la información y sus sinónimos, como la sociedad digital, la sociedad interconectada (posteriormente transformada a la sociedad inalámbrica), la cabaña electrónica, la aldea global y otros similares.

Aunque no hay una definición concreta y operacional de la sociedad de la información, el uso de esta categoría se ha puesto en boga durante los últimos años. En este sentido, por más que aún resulte imposible determinar con exactitud cuáles sociedades o países ya han alcanzado el estatus de sociedad de la información, ni hasta qué punto, parece haber un entendimiento común de los principales ingredientes de esta categoría. Estos son tres: más información, más tecnología y más economía del tercer sector.

• Las sociedades de occidente han visto un aumento significativo en la cantidad de información durante las últimas décadas. Desde que Price graficara el crecimiento exponencial de los productos de información científica (Price 1963), muchos otros dominios sociales han gozado de un desarrollo similar. Ahora contamos con más libros, teléfonos, canales de televisión y de radio, más conexiones a Internet, más... que nunca antes.

• Las sociedades de occidente han sido testigos de un aumento significativo en la tecnología de la información. La actual tecnología de información y comunicación (TIC) se diferencia de forma cualitativa del nivel que la tecnología tenía hace cinco o diez años. En general, se considera que los computadores personales de hoy tienen más capacidad que el de un centro computacional promedio de hace una década. Adicionalmente, la presente TIC se caracteriza por su amplia diseminación a lo largo de grandes proporciones de la población de occidente.

• Finalmente, las sociedades occidentales han visto, prácticamente desde el fin del siglo pasado, un cambio en el enfoque económico desde el primer hacia el tercer sector. Tanto en términos de la fuerza laboral absoluta y relativa, como también en términos de contribuciones al PGB, el tercer sector se encuentra adelante. Por lo tanto, la estructura ocupacional de nuestra sociedad ha cambiado considerablemente (Esping-Andersen 1993; Gershuny y Miles 1983). Mientras la generación de nuestros abuelos consistió, predominantemente, en agricultores y trabajadores industriales, la fuerza laboral actual consiste en gran medida en empleados de oficinas. Esto refleja el constante aumento en la importancia de los sectores económicos de información intensiva, como los medios de comunicación, bancos/seguros/seguridad social, administración gubernamental y la educación.

Sin restarle importancia a estos ejemplos, aún no se logra establecer el uso de indicadores operativos y medidas que indiquen el grado en que una sociedad puede ser una sociedad de la información, ni que pueda asegurar con exactitud cuándo una sociedad pasa a ser considerada como una sociedad de la información (Miles 1990; Williams 1988).

 

La sociedad de la información, un concepto en escrutinio

El concepto de la sociedad de la información tiene muchos partidarios, tanto entre aquellos que aplauden los efectos de los nuevos desarrollos y como los que expresan alertas por los efectos negativos. Ambos grupos comparten la creencia que nuestra sociedad está en efecto cambiando hacia una sociedad de la información. Sin embargo, otros dudan de la noción de ser o tranformarse en algo calificado como sociedad de la información, y lo categorizan como un tema en boga o de moda, que se junta con otros similares que se encuentran con frecuencia en la literatura de adminstración e informática. Este grupo tiene serios cuestionamientos en relación con la ausencia de metodología en algunas investigaciones que premonizan la sociedad de la información y cuestionan el cambio cualitativo desde lo industrial hacia la sociedad de la información.

 

Metodología

Las investigaciones cuantitativas disponibles acerca de la sociedad de la información son relativament escasas. Las que miden la cantidad de organizaciones en el sector económico o sus contribuciones al PGB son aproximaciones comunes para validar el cambio económico hacia el tercer sector, un importante ingrediente para la sociedad de la información. Esto se hace frecuentemente dependiendo de estadísticas oficiales. Sin embargo, aparte del cuestionamiento acerca de su confiabilidad y lo confuso de sus límites conceptuales (Miles 1990, p. 17-21), se puede cuestionar si los datos a nivel organizacional ofrecen una plataforma suficiente para el análisis. La empresa a cargo de un diario puede ser ubicada en el tercer sector porque trata con el procesamiento de información e incluye a empleados de oficina, como los periodistas. Sin embargo, al describir a una empresa periodística como integrante del tercer sector se disimula la labor manual de los impresores, distribuidores y actividades similares dentro de dichas organizaciones. Si se asume que se puede categorizar correctamente a una organización como parte del tercer sector, ¿sería equivalente a la sociedad de la información? ¿Sería Disneylandia en París parte de este sector? Sin lugar a dudas. ¿Sería la sociedad de la información? Llevando este argumento más lejos, uno también necesita cuestionar si un análisis a nivel de empleos en vez de organizaciones podría salvar este tema, ya que cada trabajo individual consta de una curiosa mezcla de tareas informativas y no informativas.

 

¿Un salto cuántico?

Los ingredientes para la sociedad de la información, ya que no están definidos adecuadamente ni pueden ser medidos con exactitud, permiten que exista un amplio espacio para la interpretación, observando superficialmente los desarrollos que actualmente se llevan a cabo. La interpretación dominante indica que tenemos o estamos por entrar a la sociedad de la información. Tal interpretación es respaldada ciertamente por políticas de desarrollo, de organizaciones internacionales como el G7 o la Unión Europea, como también de muchos países que realizan una considerable actividad política en un mar de dominios sociales bajo la categoría de sociedad de la información.

En oposición a esta persepectiva (la cual Miles denomina perspectiva transformista), está la interpretación de que la tecnología de la información es meramente el estadio actual en un proceso a largo plazo, que no cambiará ninguna de las principales características de la sociedad (Miles, H., y Bessant, 1988). "No existe ninguna sociedad novedosa, post-industrial: el crecimiento de ocupaciones de servicios y desarrollos asociados destacan la continuidad del presente con el pasado" (Webster 1995, p. 50).

Extraído y traducido de: "Los aspectos sociales de la sociedad de la información: transformando temas y aproximaciones en política social", por Dr. Jan Steyart & Dr. Nick Gould.

Texto completo: www.fz.hse.nl/causa/amsterdam